NO TE RINDAS. 2 Reyes 6:29; 2 Reyes 7:4

Por Carlos Guzmán.

Ben-adad, rey de Siria, reunió su poderoso ejercito y se encaminó con furia para sitiar a Samaria. Parecían hordas salvajes e implacables con sed de destrucción y, con intensión de muerte rodearon la ciudad.

          El temor y la desesperación se apoderaban del pueblo y a esto se le sumaba el hambre surgida por la escasez al estar rodeados sin entrada ni salida.

          Los hombres yacían impotentes. Las mujeres comían sus propias criaturas y el rey, desesperado rasgaba sus vestidos. parecía que toda esperanza moría al otro lado del muro; parecía que el mismo Dios los había dejado solos en manos del imponente  imperio. Y como es propio del hombre que no reconoce sus propias culpas el rey de Samaria se lanza en cacería de un “chivo expiatorio”. Irónicamente, la culpa recae en el hombre de Dios, El profeta, sucesor de Elías; Eliseo, el hombre usado por Dios para preservar al pueblo -otra vez digo: !Qué ironía!-

          Y siendo más fácil para ellos destruir al hombre de Dios, que a su verdadero enemigo (esto es propio de muchos), el rey envió a buscar la cabeza de Eliseo. Ignoraban que con esto sólo se agravaban los males. El hambre, la ruina, la miseria, ahora son ratificados.

          Curiosamente, a la puerta de la ciudad había cuatro hombres marcados por la inclemencia de la vida: Enfermos de lepra, desahuciados del pueblo, pero extrañamente dispuestos a dar la vida por retener la poca vida que les quedaba. Y así, se dispusieron entrar al campamento del enemigo. Para sorpresa, Allí no había nadie, todos habían huido. Encontraron las riquezas de un pueblo espantando por Jehová. La lepra que cubría su piel no estaba en sus corazones y sin pensarlo fueron a Samaria y esta extraña comisión; este inusual ejercito de cuatro leprosos que obtuvieron un botín con las armas de la fe y la decisión llevaron las nuevas a un pueblo que los había confina a la muerte.

          ¿A caso conoces cuál será el final de tus días? ¿Es a caso el tiempo de rendirte? ¿Sucumbirás ante el menosprecio de los demás? ¿O saldrás decidido a aún al mismo campamento del enemigo?

          Estoy seguro que Dios espera tu decisión para empezar la batalla y cuando esta arrecie, no olvides, Jesús estará allí para guiarte y darte la victoria.

Por: Carlos Guzmán.

Anuncios

Acerca de poeta1109

"Jehova Haga resplandecer Su rostro sobre ti, y te bendiga" Soy el pastor Carlos Guzman. Y es un gozo compartir contigo sobre el Reino de los cielos.
Esta entrada fue publicada en Biblicas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s